Es una pena lo abandonado que tengo el blog, podría decir que es falta de tiempo, pero seguramente también es falta de ideas.
Hace unos días, caminando por la calle Luchana en Madrid, descubrí que lo que era una sucursal de la quebrada Caja Castilla La Mancha (CCM), se había transformado en una peluquería para perros. Tiene gracia la cosa, de sucursal de la nefastamente gestionada CCM, a poner rulos a caniches. Y lo peor de todo es que seguramente será una actividad económicamente más rentable, que explotar una sucursal de una caja de provincias en una calle secundaria de Madrid.
Y ¿por qué ahora hacen la permanente a los perros en el local de CCM?, básicamente porque hordas de gestores sin capacidad e irresponsables dilapidaron dinero que no era suyo en proyectos absurdos o poco rentables, bien por presiones políticas o por propias ambiciones personales, o por la irresponsabilidad del descontrol, no se plantearon el retorno de dichos planes. Nunca antes había quedado tan palpable el peligro de que la mitad de tu sistema financiero “no tenga ánimo de lucro”.
Eso de que una institución financiera no tengas ánimo de lucro es una antítesis, la única forma de controlar la gestión es querer ganar dinero con ella. De otra forma estaríamos a buscar otros fines, los políticos, los altruistas, que seguramente están reñidos con la rentabilidad; lo que es peligroso para un banco. Porque un banco invierte el dinero de sus ahorradores y los ahorros son sagrados.
Espero que hayamos aprendido de nuestros errores.