martes, diciembre 14, 2010

¿Cuántas farmacias hay en tu calle?

Caminando por la calle Ponzano, en Madrid, me sorprendí al ver que a la altura del número 40 hay dos farmacias una enfrente de la otra, pero es que además, en ese tramo de Ponzano (entre Ríos Rosas y José Abascal) hay al menos dos farmacias más.
Continuando con mi paseo, de unos 15 minutos me encontré con 8 oficinas de farmacia más.
Es sorprendente, tal abundancia de oficinas que dispensan medicamentos en el centro de Madrid, ni que fueran bares. Lo cierto es que las farmacias ofrecen todas prácticamente los mismos productos (a excepción de esas que se han convertido en una suerte de perfumerías atendidas por batas blancas). A diferencia de los bares, nadie va ir de farmacia en farmacia probando en cada una la amoxicilina como si de un vino se tratara. Por eso es llamativo que haya tantas, y que sean rentables. Entiendo que son rentables porque no recuerdo ver cerrar a una farmacia, y seguro que todos hemos visto a bares y tiendas cerrando en estos últimos tiempos.
En resumen, unos establecimientos que basan su negocio es distribuir un producto que en mayor o menor medida está pagado por el estado, proliferan hasta en absurdo en nuestras ciudades. Esto me hace pensar que si ganaran algo menos con este negocio, quizás habría menos farmacias (lo ignoro), pero seguro que nos ahorraríamos una pasta.
Cuando en la tele hablan de que el gobierno tiene que apretarse el cinturón nadie parece pensar en las decenas de absurdos que pueblan la economía española, ahora estoy hablando de las farmacias, pero algo similar se puede aplicar a las administraciones de lotería, los estancos, los notarios, los registradores, las oficinas de correos y un largo etcétera de actividades que siguen estando reguladas como resultado de antiguas prebendas y absurdos controles.

viernes, agosto 13, 2010

Veraneo en el Carrefour Market

Publiqué el año pasado un comentario sobre la decisión de la empresa Carrefour de cobrar por las bolsas de la comprar y proponer el uso de bolsas reutilizables en otros materiales.
Yo, por suerte o por desgracia, casi nunca entro en un Carrefour o en un supermercado en general, pero con el verano y al tener más tiempo para gastar entré en Carrefour Market de al lado de mi casa hace unos días.
Esto merece un comentario, breve, el local en cuestión era un Simago (desde que yo soy capaz de recordar), después pasó a llamarse “Champion”, posteriormente los dueños le cambiaron el nombre a Carrefour, poco después la añadieron la coletilla de “Express”, seguramente en contraposición a la lentitud de su línea de cajas; ahora, finalmente, el local se llama Carrefour Market, ignoro que mente preclara ha concebido la idea de que la gente va a comprar más a gusto en un lugar con ese nombre; yo sigo prefiriendo el casposo Simago que el franco-inglés Carrefour Market. Supongo que es la misma persona que ha decidido que los Sabecos de toda la vida se llamen “Simply City”, impresionante ¿verdad?
Después de esta interrupción, recupero mi relato, al terminar de elegir productos en el Carrefour Market, voy a una de esas cajas “rápidas” y veo que la cajera coge una bolsa (de esas tan buenas hechas con patatas), la pasa por el lector, y empieza a meter en ella mi compra. Totalmente indignado ante la perspectiva de pagar 5 céntimos de más le conmino a que saque los productos de la bolsa de patata que no pienso pagar. En esto, la cajera me informa que la bolsa no se cobra, y era cierto, la pasan por el lector para mosquearte.
Después de un año, la conciencia medio ambiental de Carrefour, al menos de la versión market, está flaqueando. Quizás sea debido a que la audaz medida no fue seguida por la competencia, con el consiguiente impacto en las ventas. Lo cierto es que resultaban llamativas las hordas de compradores bien provistos con su bolsa de rafia que entraban en el establecimiento. Recordaba a esos países del otro lado del telón de acero donde la gente llevaba siempre una bolsa por si encontraban alguna de las tiendas del estado ofreciendo algún producto (por pintoresco que este fuera).
En resumen, que da la impresión de que lo que se ahorraban con las bolsas, lo perdían en menores ventas, y eso no puede ser… Me sorprende que no hayan llamado a la tele para anunciar este cambio.

lunes, agosto 02, 2010

Una plaza vacía

Publica hoy el diario El País, una foto en su portada que en mi opinión remarca el absurdo de la polémica creada alrededor de la prohibición de las corridas de toros en Cataluña.
En la foto, se ve la Monumental del Barcelona prácticamente vacía (a excepción de unos cuantos turistas despistados) días después de aprobarse en el parlamento regional la prohibición.
Digo que resalta el absurdo, porque es claramente absurdo movilizar toda esta maquinaria legislativa para prohibir un uso que, en Cataluña, claramente agoniza. Y también es absurdo que a le gente se le llene la boca hablando de atentado a la libertad, como si las corridas de toros fueran un derecho inalienable, similar al acceso al agua corriente y la educación. Éste es un derecho, que la inmensa mayoría de los catalanes no deseaba ejercer, el del asistir a corridas de toros en el territorio de la comunidad autónoma, por lo tanto su impacto es limitado.
En base a ese limitado impacto, llama la atención que los diputados catalanes corran a evitar en día antes de las vacaciones que unos cuantos toros perezcan en la plaza Monumental de Barcelona, en aras del respeto a los animales. Pero ya alcanza el absurdo cuando son los mismos diputados que en aras a la defensa (de sus votos en Tarragona o de los usos culturales del territorio), defiendan costumbres tan cuestionables como perseguir toros con los cuernos ardiendo por las calles o echarlos al agua desde un puerto.
Ni se ataca a la libertad, ni se protege a los bichos, se hace política de baja calidad con argumentos que todo el mundo entiende, pero que importan poco. ¿Acaso corren los diputados catalanes a aprobar leyes para evitar el despilfarro y el mal uso de los caudales públicos? ¿defienden esos diputados a los toros en los pueblos de Tarragona? ¿van a las plazas esos que se llenan la boca con la defensa de la “fiesta nacional”?...