domingo, septiembre 24, 2006

Que difícil es sorprenderlos

Ayer celebramos el cumpleaños de mi hijo mayor en uno de esos “parques de bolas”. Para los que no tengáis niños os diría que son recintos especialmente preparados para que los niños salten, corran y hagan el tarzán sin peligro. Un espectador más cínico podría compararlos con las ruedas de los hámsteres. La mecánica de estos sitios es simple, una hora de saltos y juegos, y después la merienda, a base de sándwiches, patatitas y helados. A mí lo que realmente me impresionó de ayer es que los niños apenas tocaban la comida, picaban alguna patata, pero poco más. Que diferencia con mis cumpleaños de niño, recuerdo que uno de mis compañeros de mi clase de EGB celebraba su cumple en el bar de sus padres, recuerdo las croquetas y las gambas gabardina. Acabábamos con todo, y llegábamos a casa contando cuanta comida había, y los cumples en el Burger King (en mi caso en el desaparecido Papas Burger)… me imagino que ahora ya nada sorprende, y menos la comida, o los chuches, que en nuestro caso eran un premio y ahora es algo cotidiano. Recuerdo que cuando era tu cumple llevabas a clase caramelos, un kilo de caramelos a granel, una bolsa de sugus, un compañero que su padre era acomodador de un cine llevaba gominolas (en un alarde de sofisticación). Ahora los padres competimos por encontrar la baratija más atractiva del chino del barrio, un plumier, una goma de borrar, un trol... Cada vez parece más complicado sorprender a estos renacuajos.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Si no escribes nada nuevo, obviamente no sorprendes a nadie

Anónimo dijo...

Echo de menos un comentario sobre las tertulias de la oficina ...

Juan Llaneza dijo...

Hola Daniel,

Acabo de llegar a tu blog a través del blog del Rafa Montoya.

Totalmente de acuerdo con lo del código da vinci. Yo también me he leido el libro, es un buen thriller y punto. El resto todo un "montaje" mediatico para generar más ventas. No obstante es un libro que puedo reocomendar, que me enganchó y con el que pasé un buen rato.

Daniel Rodríguez dijo...

Se agradece que alguien lea este blog, un saludo.