miércoles, septiembre 02, 2009

Prohibamos las barbacoas

Ayer nos bombardearon con dos noticias, por un lado Carrefour ha decidido dejar de ofrecer bolsas en sus supermercados de Madrid, y por otro la Unión Europea ha prohibido la fabricación de bombillas incandescentes de 100W.
De la noticia de Carrefour, lo que más me ha soliviantado es ver a toda esa gente saliendo del super con sus nuevas “bolsas de pago” alabando las bondades de la medida por el bien del planeta. Nadie señalaba la principal razón de Carrefour para introducir el cambio, mejorar sus márgenes y obtener cientos de minutos de publicidad gratuita en la tele. Decía un responsable de marketing de la cadena de distribución que ellos no pretendían ganar dinero con las nuevas “bolsas de pago”, y yo, me lo creo; ellos lo que quieren es dejar de gastar dinero en las bolsas de plástico. A ellos no les preocupa la improbable situación de que un delfín se trague una de sus bolsas, les preocupan sus márgenes, ahora que la gente tiene menos alegrías al consumir. La preocupación de Carrefour es equivalente a la de Telefónica cuando te ofrece la factura electrónica. Al final, con rentabilidades cada vez más estrechas las empresas reducen sus servicios (bolsas, facturas de papel o hablar con una persona en un call center), y el único perjudicado es el cliente. Esto es parecido al auto-servicio en las gasolineras, que no repercute en mejores precios, pero que implica pringarse cada vez que llenas el depósito de diesel.
La noticia de las bombillas parece de chiste, además, parece ser que hay un programa de eliminación progresiva, y que al año que viene le toca a las bombillas de 75W. Por lo que dice la prensa, iluminar con una bombilla incandescente no es eficiente, como tampoco lo es cocinar con una resistencia eléctrica o que para ir al trabajo una sola persona se desplace en un automóvil todo terreno de mas de 2.000 kilos; sin embargo eso no lo prohibimos, prohibimos lo de las bombillas incandescentes. Ahora que los productores europeos de bombillas han desplazado la producción de sus bombillas incandescentes a países fuera de la Unión, parece ser un buen momento para crear demanda en sus productos de mayor valor añadido, producidos seguramente en los alrededores de Stuttgart o de Eindhoven. Hay muchísimos productos ineficientes, pero más importante, los hay incluso nocivos, que a nadie se le ha ocurrido prohibirlos, estoy pensando en el tabaco, al alcohol, o las motos de agua, o los deportivos biplaza. No sé que es más grave, la medida por absurda e interesada, o que la prensa se llene de loas y de afectada preocupación medioambiental. Yo propongo que prohíban las barbacoas, que la gente use el microondas en sus comidas campestres.
Siendo un poco constructivos, en ambos casos, habría que introducir una señal de precio que cambiara la actitud del consumidor, no hay nada inventado, hay impuestos sobre el tabaco, el alcohol o las gasolinas. Introduzcámoslo también sobre las peligrosas bombillas incandescentes o las asesinas de delfines bolsas de supermercado, y de paso, gravemos las barbacoas, los hornillos, las motos acuáticas y por encima de todo los 4x4 y los deportivos biplaza.

1 comentario:

ertriki puyol dijo...

Se te olvidan las carísimas energías renovables, en ellas el gobierno actúa de recolector para que unas pocas empresas, a las que le importa un bledo el medio ambiente, se hagan de oro.

Una duda, los automóviles Smart, ¿prohibir o permitir? De los Bentleys, Aston Martins, Maserattis y Mercedes clases G y M (yo conozco a conductores de todos ellos), me queda clara tu opinión.